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[Crítica] La guerra del planeta de los simios

 

 

Por Jorge Aceña Rincón  MADRID 12/07/2017

Disfunciones hegemónicas 

Mediante una meticulosa acepción de los términos coyunturales que desembocaban, distinta o indistintamente, en la reinversión del ideario final de la propuesta, Matt Reeves provocó con El Amanecer del Planeta de los Simios lo que viene a ser una necesaria transfusión de una saga en concreto. La clara funcionalidad de un claro producto evasivo no solo  mutó en un estudio sobre el poder y la degradación moral del hombre, sino que abrió una bifurcación respecto al indómito pulso del cine comercial y el de gran calibre.

La temerosa inmersión en un terreno dispuesto a narrar los prolegómenos de tan mitificada conjunción de películas –  con toda objeción suprimida por la añoranza de múltiples generaciones – vino a sorprender enteramente con la llegada de Reeves, quien elevó el nivel del recorrido formal y narrativo de forma inaudita, y que ahora cierra el camino con La Guerra del Planeta de los Simios, entrega con miras a la disfunción hegemónica, a la contundente alteración de los algoritmos éticos, de la lucha corrompida.

Al darse una distinción argumental provocada por la realidad permutada de los acontecimientos que se suceden en la película predecesora, la nueva entrega de la saga no viene a establecer ninguna analogía respecto a todo lo anterior; sin embargo, la búsqueda selectiva de elementos más allá del guión, y que engrandeció en su momento a este nuevo viaje cíclico, se asemejan a la perfección a la hora de su ejecución, pues no resulta sorpresivo pero sí  estimulante. Los diversos factores que en su conjunción presentan un producto de solidez formal impecable, se mueven por la ambición de generar diferencias respecto a películas contrincantes que forman parte del cada vez más amplio marco del cine de atracciones. No hay contrariedad respecto a su innegable empaque visual, de una considerable fuerza en cuanto a la creación de una atmósfera impulsada por la muerte y la deshumanización más absoluta.

En función de un seguimiento acorde a las pautas y extensiones que Matt Reeves dio de sí en su anterior película, La Guerra del Planeta de los Simios provoca una hendidura sobre las formas en las que bascular proporcionalmente una parte puramente explosiva y otra de mayor introspección. Así, y generando una sensación de frágil equilibrio, el film aporta momentos deslumbrantes, pero también grandes socavones en base a la incorporación sistemática de obligado discernimiento reflexivo sobre el argumento.

Sobre las diferentes facetas proyectadas a lo largo del metraje, la acotación del apartado bélico se ve afectado por un lapso inidentificable en el que incapacidad de apostar por una finalidad consecuente al argumento – razón primorosa de la película – y la poca solvencia al hilvanar el conflicto con otra nueva vestidura, hacen mella en el deseo de dar con una entrega del todo  acertada, pues se acerca irremediablemente a una imperfección denotada por su desacompasado ritmo de unión entre ambas partes. Matt Reeves cumple su periplo con ciertas reticencias, pese haber construido un díptico definido por un desarrollo interior más primordial que la carcasa que lo envuelve, incontestablemente impoluta. A esta guerra le hacía falta más consistencia explosiva y menos divagaciones acerca de la flaqueza moral del ser humano.

Nota: 5/10 

 

Tráiler de 'La guerra del planeta de los simios':


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