Mellis




ACTUALIDAD


[Crítica] Goodbye Berlín

 

 

Por Jorge Aceña Rincón  MADRID 21/05/2017 

Un viaje con pinzas 

En aquella irrefrenable utopía homérica narrada en su anterior película llamada El Padre, Fatih Akin contemplaba el viaje como una metodología de transformación, un sistematizado cruce de variaciones trascendentales donde el terror social del que los personajes huyen no desaparece, sino que conforma un bloque indispensable dentro de la evolución del sujeto. Tomando de nuevo el viaje como leitmotiv en el que, a través de la recomposición existencial, se da lugar una contemplación de nuevos rumbos cambiantes respecto a su punto de partida, Goodbye Berlín esgrime una visión similar que en películas anteriores bajo un empaque notoriamente más desenfadado, aunque bajo su apariencia se recojan elementos igualmente complejos y dolorosos.

A pesar de construir una adaptación en la que la adornada amistad entre seres incomprendidos ejerce de afable contrapunto ante las dificultosas relaciones familiares, la soledad o el amor no correspondido, Fatih Akin falla en la importancia de cohesionar los diversos caracteres del relato respecto a una irradiación coherente de la premisa. Si bien es cierto que el director describe satisfactoriamente en las primeras secuencias el ambiente opresivo y de malestar hacia el protagonista, el detonante por el cual se produce el inicio del viaje no está para nada bien definido.

La consideración de la amistad como núcleo primordial en la trama hace que la síntesis se tambalee de forma considerable, pues el subrayado de la unión entre ambos personajes, la visibilidad del acercamiento y la conexión repentina, no aparece en escena. Por parte de Akin, existe una composición de elementos alegóricos apreciados también en su anterior trabajo, los que entroncan con una realidad paralela al submundo creado por los jóvenes que conforman la película, tales como la degradación de un vínculo familiar visualizada a través de la enfermedad y el absentismo.

Los problemas de Goodbye Berlín no se corresponden con la libertad argumental de unos personajes atrapados cada uno por su asfixiante realidad, ya que gran parte del metraje uno consigue olvidarse de esos problemas y asiste con agrado al descubrimiento primerizo del amor y la amistad, de la vida sin intermediaciones. La película de Fatih Akin no logra construir desde el comienzo una narración creíble y consecuente con la inevitable revolución que surge de la nada. Le falta contención narrativa y evitar que la complejidad que el relato aguarda no se ensombrezca por culpa de la irregularidad y la incapacidad por sacar a la luz toda esa riqueza trascendental.

Nota: 5/10 

 

Tráiler de 'Goodbye Berlín':


comments powered by Disqus

Buscar y encotrar

Control

Atrás

Donativos

Si lo desean pueden hacernos donativos con tal de aumnetar la calidad de nuestro trabajo.

Publicidad:

Suscribete a nuestras publicidad.

 

Si quieres publicitarte haz click aquí