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[17º FICLPGC] Un festival para su público

 

 

Por Attua Alegre Paiz  LAS PALMAS | 12/04/2017

La 17º edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria (FICLPGC) puso su punto y final el pasado domingo, tras las últimas proyecciones en las salas del Monopol y el Teatro Pérez Galdós. Desde entonces, la avalancha de comentarios y artículos se ha dejado notar por la red. Cada espectador ha vivido un festival concreto, y muy posiblemente puedan existir grandes diferencias entre las opiniones que arrojen unos y otros; sin embargo, nadie puede negar el éxito de esta edición, al menos en cuanto a público se refiere.

Diecisiete ediciones son bastantes; al menos es un número que conviene tener en cuenta, y si además recordamos los baches y la evolución del festival -en 2013 no se celebró por falta de apoyos y financiación-, el FICLPGC de este año es de admirar. Pocos peros se podría poner a esta edición que ya daba un golpe en la mesa con su increíble y acertada Gala de Inauguración. Félix Sabroso en la planificación, y Secun de la Rosa en la presentación, hicieron amena, cercana, y entretenida la presentación del festival, y a partir de ahí, todo fue sumar.

De la programación ya afirmaba en la primera crónica (puedes leerla aquí) que me resultaba muy completa y extensa; imposible de digerir por una sola persona. No solo por la suma de títulos y secciones, sino por los talleres de formación, charlas, los conciertos del Monopol Music Festival y las primeras ediciones del Mercado de Cine Casi Hecho Mecas, y la Ruta Gastronómica del Festival (un recorrido por veinte locales donde pudimos comer “de cine”). Ningún espectador tuvo excusa para no acercarse a las salas, o al ambiente de cinefilia que inundó los alrededores del Monopol, y es que la programación de esta edición fue, cuanto menos, variada.

Como saben el FICLPGC mantiene una línea alternativa en su programación, defendiendo un cine de autor alejado de las corrientes mainstream que pueblan las carteleras de cada viernes. Su mayor referente es Locarno, aunque eso no quita a que secciones paralelas como Panorama se pueblen con títulos que iniciaron su andadura en festivales como Cannes, Berlín o Venecia. Sea como fuera, la labor de programación de este FICLPGC es ardua y exitosa, aunque nunca fuera de polémica y variedad de opiniones.

Del lado más crítico, este año se han escuchado afirmaciones que indicaban que la Sección Oficial había perdido identidad, acercándose a un cine con mayor facilidad de llegar a las salas, y por lo tanto, más accesible al público en todos los sentidos. No es desacertada tal cosa; títulos como Harmonium, Golden Exits, I am not your Negro, o Katie says goodbye representaron esa cara másamablede la selección. Sin embargo, no considero que tal cosa sea negativa, sino una suerte por acercar ese otro cine de autor a los espectadores no habituados, a través de títulos más cercanos a ciertas fórmulas narrativas más tradicionales. Aunque es verdad que, por ejemplo, I am not your Negro pudo dejar espacio para otro título, teniendo en cuenta su estreno en salas tras el festival, y lo convencional de su propuesta.

Sea como fuere, la Sección Oficial ha sido sólida, sin grandes sorpresas, pero con grandes títulos, y esa es razón suficiente para estar orgullosos de la programación de esta edición. También ha habido decepciones, como fue la pobreza de la Canarias Cinema (ya comentada en este artículo) por razones ajenas al festival, y que más tienen que ver con la mala época productiva que sufre el cine de las Islas en estos momentos (se esperan tiempos mejores).

En cualquier caso, del 31 de marzo al 9 de abril, los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria pudieron disfrutar del cine gracias a toda una muestra variada de títulos que incluía propuestas tan extrañas como Kékszakállú, clásicos imprescindibles como Mon Oncle, películas para TODOS LOS PÚBLICOS como Al otro lado de la esperanza, y propuestas más convencionales como la canaria Fogueo. Lo importante es que se vieraotro cine”, y no solo se vio, sino que se llenaron salas día tras día.

Precisamente esa avalancha de público en las salas escenificó el buen estado de salud del festival. Un evento de este calibre no tendría sentido si no consiguiera su propósito, que es el de acercar “otro cine” a la ciudadanía, en este caso, isleña. Ya lo decía el jurado de la Sección Oficial en la lectura de los premios cuando afirmaban que “nos ha sorprendido el conocimiento que tienen los espectadores del cine que se proyecta en el festival (…) este festival se merece el público que tiene”. Por esta razón, se puede afirmar que el FICLPGC anda por buen camino, con paso firme, y buena compañía, porque no hay que olvidar que propuestas como el Monopol Music Festival y La Noche Más Freak han dado la mano al festival para mejorar sus recepciones y ofertas mutuamente –tal y como hacen desde hace varios años festivales como Cannes-. ¡Sí, no hay duda, Las Palmas de Gran Canaria se ha convertido en una ciudad de cine!

Ya, por último, el pasado sábado se hacía la lectura pública del Palmarés en el Teatro Pérez Galdós. Un acto breve, familiar y divertido al que acudieron miembros de la prensa, jurado, cineastas y stuff del festival, además de algún espectador que se acercó invitado por la curiosidad. Poco hay que decir de las decisiones del jurado, ya que estás no modifican a las películas, aunque sí al éxito de su posterior recepción. Sin embargo, he de afirmar que, personalmente, no estoy de acuerdo con la decisión tomada por el jurado de la Sección Oficial compuesto por: Rebecca de Pas, Cristián Jiménez, Joana Preiss, Elena Gozalo, y Gabe Klinger. Aunque es cierto que se premió a aquellas películas más cercanas a la línea del festival, estas, sin embargo, dudo que fueran las mejores, y el descontento fue, al menos, generalizado entre los miembros de la prensa.

Bitter Money, del director chino Wang Bing, y Kékszakállú, del argentino Gastón Solnicki se alzaron con la Lady Harimaguada de Oro Fundación Cajamar Canarias, y la Lady Harimaguada de Plata respectivamente. Por su parte, y en este caso de manera indiscutible y muy acertada, se premió como mejor actriz y actor a Véronique Tshanda Beya (Félicité) y Adam Horovitz (Golden Exits), otorgando igualmente una mención especial a Charo Santos-Cocio por su papel protagonista en The woman who left de Lav Diaz. Así mismo, el jurado popular entregó su premio a Harmonium, del japonés Koji Fukada.

Por su parte, la euforia local no fue disimulada con la entrega del Premio al Mejor Cortometraje de la Sección Oficial para el grancanario David Pantaleón y su El becerro pintado, que ya había sido seleccionado con anterioridad en Rotterdam. También en esta sección se entregó una mención especial a Ears, Nose and Throat, del estadounidense Kevin Jerome Everson. Sin embargo, el éxito de Pantaleón, escenificaba, por un lado, la evolución de un determinado cine de las Islas gracias, en parte, a la influencia del FICLPGC, y por otro lado, contrastó con la sensación generalizada que transmitió la Canarias Cinema de este año.

En cualquier caso, el palmarés de la sección canaria difícilmente pudo ser más acertado, ya que el espacio al debate era, en este caso mínimo. El jurado, compuesto por Javier H.Estrada, Marina Lanza, y Joan Sala, determinó que el Premio Richard Leacock al Mejor Largometraje de esta edición sería para el documental The vanished dream, del grancanario Juan S. Betancor; la otra opción posible era La forma del mundo, de David Delgado San Ginés, algo más irregular, pero más sensible y original que la primera.  Por su parte, el Premio Richard Leacock al Mejor Cortometraje fue, sorprendentemente, para Volcanes ardientes que vomitan fuego, del dúo formado por Samuel M. Delgado y Helena Girón. No obstante, el corto Sub Terrae, de Nayra Sanz, conseguía el premio de distribución concedido por Digital 104, y Julie de Alba González de Molina se hacía con el Premio de Distribución Internacional Canary Islands.

De esta forma, más o menos, se repartieron los premios canarios entre los títulos más interesantes, teniendo en cuenta que películas como Náufragos o Popoff no podían alzarse con los mismos por ser piezas muy distanciadas de la línea del festival, y por contar ya con la distribución que Digital 104 les ofrece dentro del catálogo Canarias en Corto 2017. Sin embargo, la falta de sorpresa en el Palmarés, o lo sencillo de su predicción (solo se podían manejar dos barajas en esta edición), vendría a ratificar la falta de competitividad del cine local en esta edición.

Es sorprendente lo rápido que pasan los días dentro de las salas; la cantidad de conversaciones que se tienen alrededor del cine; los proyectos que se fraguan en el ambiente del festival, y los contactos y amistades que se fortalecen en el mismo. Ya son diecisiete ediciones, y todo apunta a que la mayoría de edad se alcanzará el próximo año con una edición que, al menos, será igual de buena que esta. Poco a poco el FICLPGC se consolida y adquiere más peso dentro del circuito de festivales nacionales, y no es para menos. Es muy posible que, si no existiera una distancia de casi 1.000 kilómetros de océano con la península, el afluente de miembros de prensa sería mucho mayor, y las calles y salas de la Isla no darían abasto con tanta demanda. Sin embargo, un festival de cine es su ambiente, y en el caso del FICLPGC éste se configura alrededor de su condición insular, muy bien llevada, y apoyada, afortunadamente, por un público que cada edición crece. Ahora toca esperar, con paciencia y ánimo, el 18º FICLPGC; ¡ya queda menos!

 

 

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