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[Entrevista] Lars Kraume, director de ‘El caso Fritz Bauer’

 

 

Por Antonio Cabello Ruiz-Burruecos   MADRID 27/04/2016 

“Cuando fue redactada la Constitución democrática de 1949, no creo que todo el mundo en Alemania fuera democrático”

Aproximarse a la historia, de forma creíble, requiere de precisión. Lars Kraume es preciso, ni siquiera baja la guardia en la última entrevista -cuando su mirada se dirige a la puerta y los dedos acarician el móvil-. Siempre atento para transmitir la necesidad que siente de hacer justicia a Fritz Bauer, a quien define como “héroe”. De carrera precoz en el ámbito fotográfico, Kraume inició su trabajo tras las cámaras con el premiado cortometraje La vida es demasiado corta para bailar con mujeres feas (1996). ¿Desde entonces? No se ha detenido hasta ahora, amén de una trayectoria que abarca múltiples géneros y lenguajes audiovisuales con desigual recepción a nivel internacional. Con su venta a más de 20 países y su éxito en el Festival de Locarno, El caso Fritz Bauer se ha convertido en su obra más celebrada (y valga decirlo, precisa).

A estas alturas, y si no han leído o visto nada sobre la película, se preguntarán quién demonios es Fritz Bauer. Ante nosotros tenemos una figura de origen judío e ideología socialista, pero sobre todo un “humanista” como subraya el cineasta alemán, que trabajó incansablemente como fiscal general para traer ante la justicia a los criminales nazis. De todos ellos sobresale el teniente coronel Adolf Einchmann, cuya búsqueda y captura comprende la trama principal de El caso Fritz Bauer. Y quizá, desde la distancia, la pregunta más pertinente sea si (realmente) Fritz Bauer es una persona conocida en Alemania. Sin apenas dejar margen de error (ni tiempo), Kraume afirma que “su nombre se había olvidado desde hace mucho tiempo”. No obstante, “la reivindicación de su figura no solo se debe a la película, sino también a las biografías y las exposiciones” lanzadas desde instituciones como el Fritz Bauer Institut. Institución sobre la vida del fiscal y el estudio del Holocausto que fue clave en el desarrollo del proyecto: “todo sería muy diferente si no hubiésemos asistido a una de sus exposiciones justo antes de escribir el último borrador de guion”.

No solo se trataba de leer todas las biografías disponibles sobre Fritz Bauer y Adolf Einchmann (que también), sino que necesitaban encontrar las pistas necesarias para preparar a dicho personaje. “Se tratan de esos pequeños y necesarios gestos, capaces de describir a todo un personaje, ya que condensar 65 años de vida en apenas 100 minutos era muy difícil. Necesitábamos encontrar esa esencia”. Borrador a borrador, Lars Kraume y el co-guionista Olivier Guez enviaban los diálogos y los detalles de escenografía para que fuesen corregidos por el Fritz Bauer Institut.   

“Por ejemplo, hay una escena, apenas un detalle, pero es muy importante. Es domingo por la mañana y Bauer juega al ajedrez consigo mismo. Es muy simple, pero nos significa a un hombre muy solitario. Este tipo de cosas nos llevó mucho tiempo.”  

Y también hay otra figura clave para entender el trabajo de documentación e investigación llevado a cabo para sumergir al espectador en la Alemania del canciller Konrad Adenauer, que se erigió como el primer mandatario electo tras la elaboración de la Constitución de la República Federal de Alemania (1949). Esa fuente es Gerhard Wiese, el último fiscal que trabajó junto a Bauer y que ahora tiene 85 años. “Por ejemplo, en la escena donde el fiscal aparece en el programa de televisión ‘Heute Abend Kellerkulb’, nosotros reproducimos de forma verídica todo, cada frase, cada gesto, e incluso las paredes. Yo y el intérprete Burghart Klaußner necesitábamos esa veracidad para trasladar a ese personaje que apela a los jóvenes, que agita conciencias. Se trata de una escena donde el fiscal reivindica a la juventud democrática y a la vocación cívica de un pueblo que necesita educarse para ser fuerte: “Todo lo que puedo decir es que cuando fue redactada la Constitución democrática de 1949, no creo que todo el mundo en Alemania fuera democrático”. Con énfasis y precisión, Lars Kraume recuerda a Franz Kafka para apuntar que “el pueblo alemán ha sufrido una metamorfosis desde 1946 hasta nuestros días”.    

Fritz Bauer es una de esas figuras claves, casi olvidadas, que ayudaron con su trabajo “humanista” a construir los cimientos de una democracia que sí, que “nació con la idea de olvidar y empezar de nuevo (incluso hay personas que se niegan a mirar atrás hoy en día), pero que ahora necesita mirar a su pasado a través de películas, libros o exposiciones”. Y Lars sentencia: “no podemos olvidar el pasado, no podemos olvidar a Fritz Bauer”. “Recuerdo cuando estábamos presentando la película en el Festival de Toronto y los periodistas norteamericanos nos preguntaban por qué siempre mirábamos a nuestro pasado…Yo creo que en Alemania no es posible no mirar a nuestro pasado, cosa diferente a lo que les ocurre a los estadounidenses con el genocidio de los nativos americanos”.

Cuestionado por la audiencia a la que se dirige su película, Lars Kraume considera que siempre hay algo que aprender en la actitud de Fritz Bauer: “Cada época tiene sus dificultades, sus dilemas. Hace poco era la Guerra de Irak. Ahora, sobre todo, son los refugiados”.

Entrevista realizada en la Librería café Ocho y medio el 11 de abril de 2016

 

Tráiler de 'El caso Fritz Bauer':


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